Las paredes cantan
por Vera Garcés

Las paredes cantan explora la tradición artesanal y la memoria de un oficio a través de la fábrica de ladrillos de Alcaraz, que desde hace varias décadas se encuentra en desuso. Los ladrillos toman el protagonismo para revelar un pedacito de historia y legado de un lugar y a su vez, amplificar sonidos de instrumentos, de viento y percusión, reutilizando el barro de los mismos ladrillos. Creando así un diálogo entre pasado y presente, el proyecto invita a los visitantes a participar, desde el tacto, la escucha y el juego, a reimaginar tradiciones y a crear un vínculo tangible con la memoria de la fábrica y el paisaje del entorno.
PROYECTO I
Título: Las paredes cantan
Habla de la tradición artesana, el hilo roto de una historia, del legado de unos ceramistas en un lugar concreto. Cómo un fraguado oficio se ve truncado por el paso del tiempo, el desarrollo industrial o la despoblación de las zonas rurales. Y se cuestiona formas para responder a eso, cómo volver a trazar el hilo, cómo encontrar vías creativas para reactivar lo abandonado.
A nivel técnico la obra estaría compuesta por dos filas de ladrillos de la propia fábrica, que pasaran por las llamas del horno para, 30 o 40 años después cocerse y convertirse en verdaderos ladrillos. En una sala, encontraríamos las dos filas (6-7 ladrillos cada una) colgando del techo que servirán como altavoz o conductor de diferentes instrumentos, de viento y percusión. Estos, estarán hechos con la misma arcilla y estarán dispuestos por la sala. El visitante podrá interactuar con los instrumentos, tocarlos y acercarse a la fila de ladrillos para que el sonido del instrumento o incluso su propia voz se reproduzca por el interior. Y de esta manera se genere una conversación entre pasado/presente y sugiera nuevas formas de hacer y crear con los recursos que tenemos, poner sobre la mesa las posibilidades que tiene el reciclaje y reimaginar tradiciones u oficios.
PROYECTO II
Título: Goteros (instrumentos). Las cantarilleras.
Con los restos de los ladrillos deshechos hacer una vasija conformada por dos partes: una caja de resonancia y un recipiente (una especie de embudo) que vaya liberando gotitas de agua en la caja para que el sonido rebote en sus paredes. Colocar varios instrumentos goteros en la sala para crear diferentes ritmos y sonidos. Los goteros harán referencia al desgaste de los materiales que hay en la fábrica, ya que, debido al deterioro del techo, las lluvias se cuelan en el interior deshaciendo así los ladrillos. Un recordatorio sonoro para alumbrar este espacio abandonado.






¿Cómo fue tu paso por la residencia en Alcaraz?
Un remolino de emociones y sensaciones. Si me pongo a recordar entiendo bien que fue una experiencia sentida a flor de piel, todavía por digerir. Lo vivido se me junta con lo imaginado en las actividades, en las conversaciones; el tacto del suelo, la aspereza del suelo seco, con el ladrillo que habla, con la música rebotando en las casas, con la panza llena de higos, con el agujero en la muralla donde seguro que se dejaban notas dos amantes-amigas en el siglo XIX
Soy un rumiante provinciano, provinciano de albacete, aunque he pasado muchos veranos en el que fue mi pueblo; la solana. allí aprendí que no hay que tocar la lechetrezna, también aprendí a aburrirme mucho. el aburrimiento me llevó a lugares; a veces, a subir a la morera, a pintar piedras; otras, a jugar con la nintendo. mi recorrido es corto, tampoco tengo prisa. descubrí la cerámica en mi tercer año de carrera, en un pequeño taller del albaicín. ahora, acabo de terminar bellas artes en cuenca, con la ilusión de dedicarme a la artesanía y si es posible, hacerlo desde la lentitud, la hibridación de lenguajes pasados/presentes y por supuesto, desde el medio rural.
Vera Garcés
