Sembré sudor, cansancio
por Irene Verdejo

Sembré sudor, cansancio se inscribe en una exploración teórico-plástica sobre los patrones repetitivos en el paisaje agrícola manchego, entendidos como estructuras que configuran la relación entre el trabajo, el territorio y la percepción del tiempo.
A través de elementos como la disposición geométrica de los viñedos y olivares, las huellas de los tractores y los surcos dejados por el arado, se manifiesta una repetición que genera una temporalidad distinta a la del espacio urbano, un ritmo cíclico determinado por la estacionalidad y la continuidad del gesto agrícola. Estas repeticiones, aunque fijas en el paisaje, no son sólo una cuestión visual, sino el resultado de una práctica que se transmite generación tras generación. La rutina agrícola, estructurada en fases –siembra, riego, cosecha, poda–, crea un sistema de repeticiones que no anula la transformación, sino que la habilita, consolidando un territorio donde la intervención humana dialoga con los ciclos naturales.
Por medio de un proyecto de carácter instalativo con materiales que remiten a lo industrial (tubos de pvc, material de parasol, instalación eléctrica…) en contraste con otros estrechamente vinculados al campo (sombreros, fibras de paja…)
De este modo, configuro este proyecto no solo como un estudio del paisaje manchego, sino como una crítica a los modos contemporáneos de habitar el tiempo. En su repetición, el campo abre la posibilidad de repensar nuestra relación con el mundo y el trabajo, no como una imposición, sino como un proceso que invita a cuestionar la aceleración de la vida moderna y pensar en otras formas de existir, más conectadas con nosotras mismas, los ciclos naturales y el ritmo de la tierra.
que dialoga con la geografía de La Mancha y su historia agrícola, y se cuestiona la relación entre progreso y sostenibilidad, la artificialidad de los sistemas creados por el ser humano y las consecuencias de intentar dominar las fuerzas naturales.
Sembré sudor, cansancio ahonda en la tensión entre la necesidad de explotar los recursos y la urgencia de preservarlos. La luz, la tierra, el agua y el esfuerzo humano convergen en una instalación que no solo habla del desgaste físico y ambiental, sino también de la posibilidad de encontrar nuevas formas de habitar y entender el territorio.



.jpg)

.jpg)




¿Cómo fué tu paso por la residencia en Alcaraz?
Fueron días muy intensos, donde se respiraba una energía especial contagiada por el propio lugar lleno de vida. El tiempo allí pasaba de manera distinta [...]
Alumbra ha marcado un punto importante en mi carrera como artista en el sentido de expandir y experimentar con aquello que se iba presentando. Escuchar a mi cuerpo y cederme a la incertidumbre.
Nací en Valdepeñas, lugar donde me he criado y crecido hasta los 18 años. Los veranos de mi infancia han sido profundamente marcados por las exploraciones que realizaba en el campo de mi familia. Es ahí donde empiezo a interesarme por el entorno y, a modo de juego, generaba objetos que respondían a ese paisaje seco, caluroso y llano, sin mayor pretensión que buscar sombra o proteger mis ojos del sol.
Mi trabajo artístico se vincula directamente con estas vivencias y profundiza en los procesos de trabajo que ocurren en este entorno manchego. Con ello exploro la importancia de ahondar en los vínculos que trazamos tanto con el paisaje, como con otras personas y nosotros mismos. Expongo una tensión interna y relacional a través de elementos visuales táctiles y sonoros, ofreciendo una mirada íntima hacia la complejidad de las relaciones humanas a raíz de la lucha por la comunicación y la comprensión mutua.
Actualmente acabo de terminar la carrera de Bellas Artes, habiendo participado en diferentes exposiciones como la del PosPostalero, en Lavadero y Fuente Abierta, en Caja Granada, también habiendo comisariado la exposición de A la Calle 2024, así como participado en la coordinación de la Red de espacios Creativos Lateral. He tenido el placer de trabajar en el área de recursos gráficos de La Madraza y recientemente he sido seleccionada como coordinadora de la residencia AlRaso 2025.
Irene Verdejo
