Habitando ruralidades
por Aurora Rodríguez

La desterritorialización es un proceso que debilita los lazos culturales, sociales y económicos de una comunidad con su territorio. En España, esto se refleja en el éxodo rural, donde muchas personas dejan sus pueblos para mudarse a las ciudades, provocando la pérdida de identidad y memoria colectiva. Sergio del Molino, en La España Vacía (2016), analiza cómo este fenómeno ha transformado numerosas regiones, dejando tras de sí localidades despobladas y tradiciones en peligro de desaparecer.
Un ejemplo cercano es La Teja, el barrio donde nació mi abuela y que durante años su casa ha sido un un lugar de encuentro familiar. Este barrio se encuentra en Peñarrubia, aldea que ha sufrido esta despoblación y que actualmente cuenta con apenas 20 habitantes.
Este caso refleja la realidad de muchas aldeas y pueblos que han visto desaparecer sus oficios y costumbres con el paso del tiempo. La pérdida del patrimonio inmaterial es un proceso continuo, por lo que es importante recordar estos espacios y valorar su historia antes de que queden en el olvido.






¿Cómo fue tu paso por la residencia en Alcaraz?
El encuentro era necesario, y la elección de un lugar como Atalayas resultó ideal para conectarnos con las raíces rurales que compartimos muchos de nosotros. Conocer las tradiciones del entorno a través del programa nos permitió apreciar aún más nuestros orígenes y redescubrir el valor de estar rodeados de naturaleza, algo que enriqueció nuestra creatividad y nos brindó una pausa de la velocidad de la vida cotidiana.
Nacida en un pequeño pueblo de apenas 3 mil habitantes, Elche de la Sierra. Mi infancia estuvo inmersa en la tranquilidad y belleza de este entorno rural. Desde temprana edad, desarrollé una pasión por las artes, lo que me llevó a estudiar Bellas Artes en tres ciudades diferentes: Murcia, Granada y Milán. Fue durante mi último año en la Accademia di Brera di Milano cuando descubrí mi sensibilidad por la fotografía y la escritura, dos disciplinas que han influido profundamente en mi trayectoria artística.
Posteriormente, realicé un Máster en Dirección de Arte y Diseño Gráfico en Madrid, completando así mi formación académica y ampliando mi visión creativa. Con un espíritu aventurero, mi obra rescata el concepto francés de Flaneur del siglo XIV, ese 'paseante' o 'callejero' cuya dedicación era pasear sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y las impresiones que le salen al paso, sin prisa y prestando atención a los detalles cotidianos y a las escenas costumbristas que le rodean. Estas percepciones se reflejan en mis fotografías y esbozos, capturando la esencia de lo que veo y siento.
Actualmente, resido nuevamente en mi querido pueblo de la sierra, donde también estoy explorando el arte de la cerámica. Volver aquí no solo responde a un anhelo nostálgico de revivir mi infancia, sino que también representa un compromiso activo por preservar y revitalizar el modo de vida rural que se está desvaneciendo. Desde este lugar que me vió crecer, continúo mi camino artístico, combinando la riqueza de mis experiencias pasadas con la tranquilidad y autenticidad de mi entorno natal.
Aurora Rodriguez
